!Basta ya! Recuperemos la autoridad en las escuelas

Por: Ireni Arvelis Sierra Pérez M.A
En los últimos años, los centros educativos del país se han convertido en escenarios donde los maestros enseñan con miedo y los estudiantes crecen sin límites claros. La escuela, ese espacio que debe ser seguro y formativo, hoy enfrenta una crisis silenciosa pero evidente: la pérdida de autoridad del docente.
Hoy hago un llamado urgente a las autoridades educativas, a las familias y a toda la comunidad escolar; es momento de tomar las riendas en la formación de nuestros hijos e hijas.
No podemos seguir delegando la responsabilidad de la educación solo a la escuela, ni asumir que los maestros deben resolver solos problemas que nacen en el hogar y que se reflejan en el aula.
La realidad es contundente, muchos docentes temen corregir, orientar o llamar la atención, porque cualquier acción puede ser malinterpretada y convertirse en un conflicto con padres, tutores o incluso con el sistema. Esta falta de respaldo ha debilitado la disciplina, ha fomentado la permisividad y ha abierto la puerta a situaciones preocupantes, entre ellas el aumento de episodios de violencia escolar.
¡Basta ya!
No podemos continuar normalizando que en los centros educativos se agreda, hasta hacer daño de muerte, se insulte, sin límite. No es sano para los estudiantes, no es justo para los docentes y no es responsable para la sociedad que queremos construir. La familia no educa sola, pero tampoco la escuela puede sola.
Las familias deben retomar su rol de forma responsable, educar en valores, en límites, en respeto. La escuela refuerza esos valores.Un llamado al Estado, pero también a la comunidad.
Las autoridades educativas deben garantizar la seguridad, el respaldo institucional y la implementación de protocolos claros que protejan la labor docente y fortalezcan la convivencia escolar, pero real, real.
Hago un llamado a las iglesias, las organizaciones comunitarias, los clubes y las fundaciones; tienen una responsabilidad social ineludible. La formación integral de la niñez y la juventud requiere una red de apoyo que vaya más allá de la escuela y del hogar.
La sociedad debe decidir qué tipo de país quiere.¿De qué sirve hablar de calidad educativa si no cuidamos a quienes forman?
¿Cómo aspiramos a un futuro mejor si permitimos que la violencia se instale donde debe reinar el aprendizaje?
El cambio comienza ahora. Comienza en el hogar. Comienza en la escuela. Comienza contigo.



