EducaciónEntretenimientoLocalesNacionalesOpinión

El amor que no se va cuando fallamos

Por: Ireni Arvelis Sierra PérezEducadora y escritora

Hay momentos en la vida en los que uno se detiene en silencio y se pregunta si el amor realmente existe. No porque el corazón se haya vuelto frío, sino porque las experiencias, a veces, nos dejan lecciones difíciles. Hemos visto abrazos que parecían sinceros desaparecer cuando ya no éramos necesarios.

Hemos escuchado palabras dulces que se desvanecieron cuando no pudimos responder como otros esperaban. Y entonces, en medio de esas vivencias, surge mi duda: ¿es el amor tan frágil que depende de nuestra utilidad o servicio?

Con el paso del tiempo comprendí que muchas relaciones están sostenidas por intereses invisibles. Mientras somos apoyo, solución o beneficio, permanecen. Pero cuando cometemos un error, cuando fallamos, cuando simplemente somos humanos, algunos se marchan sin detenerse a comprender. Esa experiencia puede doler, pero también enseña. Enseña a mirar con mayor profundidad y a distinguir entre lo que parece amor y lo que verdaderamente lo es.Porque el amor verdadero no se va cuando fallamos. No huye ante nuestras imperfecciones ni nos mide con la balanza de la conveniencia.

El amor auténtico permanece. Permanece aun cuando hay desacuerdos, aun cuando hay heridas que sanar, aun cuando el orgullo podría imponerse. Amar no significa ignorar los errores, sino aprender a enfrentarlos con diálogo, paciencia y disposición al perdón.

He aprendido que no todos los abrazos son iguales. Algunos son pasajeros; otros, en cambio, sostienen el alma. He descubierto que no todas las palabras bonitas nacen del corazón, pero también he tenido la bendición de conocer amistades sinceras, personas que permanecen más allá de los momentos cómodos. Muchas veces confundimos el amor con la perfección. Creemos que amar es no equivocarse, no herir nunca, no fallar jamás. Sin embargo, somos seres humanos en proceso. Todos aprendemos, todos cometemos errores, todos necesitamos comprensión. El amor verdadero entiende esa condición humana y no se construye sobre la exigencia absoluta, sino sobre la misericordia.

Para mí, la fuente más pura del amor es nuestro Señor Jesucristo. Él nos mostró el ejemplo supremo al entregarse sin esperar nada a cambio. Ese ejemplo nos invita a revisar la manera en que vivimos nuestras relaciones. Amar no solo a quienes pueden devolvernos el gesto, sino también a quien no tiene cómo recompensarnos No niego que en el camino haya decepciones. Son parte de la experiencia humana. Pero hoy elijo creer en el amor que permanece, en el amor que sana, en el amor que perdona. Elijo creer en ese amor que no se va cuando fallamos, porque entiende que todos somos imperfectos y, aun así, dignos de ser amados.“El amor auténtico no se sostiene por interés, sino por decisión.”

Related Articles

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back to top button